Cuando hace un par de semanas hice un ejercicio didáctico sobre cómo se construye una red, una organización, o cualquier forma de articulación entre distintas organizaciones y, como parte de ese mismo ejercicio, teníamos que escribir en papeletas qué era lo que pretendíamos con ese "crear organización" que estábamos formando, una compañera escribió algo así como "Un gobierno democrático sin represores". Lo advertimos al rato. No fue inmediato. Pero cuando le consultamos el significado, no dudó ni un instante, con su mirada fija denotando la seguridad de lo que iba a expresar y con una determinación casi de hierro y hasta visceral, porque parecía que lo decía desde las tripas dijo: "Me gustaría crear una organización en la que ni un solo represor esté en el gobierno". La pucha. Qué palabras. Ayer se dio algo bastante singular en el gobierno provincial. Se fue el ministro de seguridad Aguinaga. Y con el se fue Rico. Esta compañera seguramente estará contenta...
Lo que el viento se llevó.
Aguinaga se fue por cuestiones políticas. Acusa que le cortaron el teléfono, que no tuvo comunicación con la Nación. Que no le cumplieron lo que le prometieron. Son cuestiones, todas ellas, políticas. No se le puede reprochar una responsabilidad civil, porque no actuó con negligencia en su cargo como funcionario público. Tampoco se le puede adjudicar una responsabilidad penal, pues tampoco actuó con dolo. Pero sin dudas, es responsable políticamente hablando por su accionar (o por su no-accionar -omisión-). No fue capáz de cumplir con las políticas que el gobierno se propuso. Políticas o propuestas con las que este gobierno ganó las elecciones. Vaya a saber el porqué de la designación de alguien perteneciente al PD, candidato a vicegobernador en las mismas elecciones en las que fue ministro de seguridad del adversario. Es como dice el dicho: "Lo que la gente no arregla con su voto en las urnas, dos o tres lo arreglan en una mesa de café de algún bar". Quien quiera entender, que entienda.
Una de cal y otra de arena.
La salida de Aguinaga implicó también la salida de todo su equipo, demócratas todos y que participaron de la campaña electoral. Entre los que se fueron estaba Rico, que tantas complicaciones le trajo a este gobierno y al mismo Aguinaga que, como un capricho, lo reafirmaba en su cargo.
La de arena es que se fue, también, el principal detractor de Aguinaga y de Rico, que, vaya desorden, también estaba en el mismo gobierno. Hablamos de Pablo Salinas, coordinador de Derechos Humanos, quién renunció también, tal vez arrastrado por el torbellino de la renuncia del ministro de la parte más importante de este gobierno. Es como si su objetivo ya hubiese sido cumplido. Ni un sólo represor en el gobierno.
De hecho, Salinas no se va del todo del gobierno sino que seguiría ligado encargándose “específicamente de los juicios contra los represores” de la última dictadura militar. Si, si. Ni un sólo represor.
En lugar de Salinas se nombró a Alfredo Guevara, también, al igual que salinas, de la corriente del Polo Social, para seguir manteniendo la alianza que sellara el gobernador con ese partido en las pasadas elecciones de octubre.
Cuando el rio suena...
Era casi inevitable la llegada de alguien peronista al ministerio de seguridad. No se explica porqué el gobernador tardó tanto en hacer este cambio. Pagó un costo político muy caro manteniendo a gente que ni siquiera era del palo de él. Tal vez para mostrar concertación, apoyo, oraganización, apertura, etc. Repito, vaya a saber porqué.
Mi amigo K
El nuevo titular no es experto en seguridad, Ciurca tuvo poco y nada de experiencia en el tema seguridad pública. Fue, muy fugaz, presidente de la comisión Bicameral de Seguridad. Pero algo que Aguinaga no tenía y que Ciurca ostenta y rebasa es que es peronista y, además, íntimo amigo de Mr. K.
Y esto para empezar...
"Aguinaga se fue pataleando porque la Nación lo boicoteó, no le atendían los teléfonos y, según su argumento para dar el portazo, no le aportaban los famosos $40 milones para la lucha contra el delito. Por sostener a Carlos Rico en su gabinete, se ganó enemigos internos en la Casa Rosada y dentro mismo del gabinete provincial" escribió hoy la edición digital de MDZOL. Mucha razón tiene. Tal vez por eso, y para dar cumplimiento a las políticas de seguridad con las que ganó las elecciones, el gobernador lo nombró a Ciurca, haciendo un guiño al gobierno nacional, nombrando a su amigo para que entregue el dinero en cuestión, y así empezar a usar de una vez por todas el mapa del delito, tener más policias en la calle, tratar de reducir en tres meses el delito a la mitad y todo eso...para empezar.
El salmón.
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